Los espejos...
Siempre han mostrado aquello que muchas veces nos empeñamos en ocultar...
Pero... ¿porque huirlos?
martes, 15 de marzo de 2016
Y ahora qué?
Ya se acabó todo. Esta historia, nuestra historia de dos se
acaba. Se acabaron las ideas de futuro y los planes que incluían maletas en
francés. Se acabaron las expectativas. Ya no hay objetivos compartidos.
¿Y qué hago ahora con esta ciudad? ¿Con esta ciudad que no elegí?. Esta ciudad que no es
mía. Con estas calles que me hablan de planes en cada esquina. Con esta ciudad
que en el fondo odio con todas mis fuerzas. En esta ciudad en la que te he esperado día tras día.
¿Qué hago con esta vida que aunque me guste, la elegí por
ti? ¿Cómo aprendo a amar esta vida ahora? En la que sigues siendo mi
referencia…
¿Cómo tengo que entender que aunque nos amemos más que a
nadie en la vida, no podamos estar juntos?
jueves, 10 de marzo de 2016
jueves, 3 de marzo de 2016
No consigo escapar…
Por más que corra hasta que me duelan las piernas… me alcanza.
A veces miro por encima del hombro y ahí está.
Por más que llene el tiempo incluso aunque me quede sin comer… sigue ocupando mi tiempo.
Cada vez que cierro los ojos me habla.
Por más que me lave con agua aunque me queme la piel… no consigo quitarme su tacto de mi cuerpo.
Por más que marque y sangre mi piel… sigue volviendo.
A veces, con un solo descuido ocupa todo y a todo el mundo.
Como ahora.
Me dan ganas de salir corriendo a mi cama y mandar todo a la mierda.
Esta sensación no se va…
Por más que corra hasta que me duelan las piernas… me alcanza.
A veces miro por encima del hombro y ahí está.
Por más que llene el tiempo incluso aunque me quede sin comer… sigue ocupando mi tiempo.
Cada vez que cierro los ojos me habla.
Por más que me lave con agua aunque me queme la piel… no consigo quitarme su tacto de mi cuerpo.
Por más que marque y sangre mi piel… sigue volviendo.
A veces, con un solo descuido ocupa todo y a todo el mundo.
Como ahora.
Me dan ganas de salir corriendo a mi cama y mandar todo a la mierda.
Esta sensación no se va…
miércoles, 17 de febrero de 2016
El está sentado enfrente, cruzamos miradas a escondidas, a veces más directas.
Pero el no sabe lo que está viendo…
Vé a una chica bien vestida, tacones y gabardina. Ve a una chica bien escuchar música y tararear, y tocar con los dedos un teclado imaginario siguiendo la melodía de una canción de rock.
Ve a una chica bien, tras la que se intuye una adolescente roquera.
Pero lo que no ve es lo que se intuye tras la adolescente roquera. El ve lo que yo quiero que vea. Y no quiero que vea las cicatrices en los brazos, ni las lagrimas por dentro. No quiero que vea la inseguridad que me guía.
El cierra los ojos, yo miro la puerta, alguien se acerca a mi, demasiado, me encojo en mi asiento y de pronto el está mirando, y por un segundo el ve en mis ojos y mi gesto la debilidad. Y por un segundo finjo que le importo. Por un segundo finjo que le importo lo suficiente para preocuparse por mi inseguridad.
Pero el cierra los ojos, y me doy cuenta de que en realidad no le importo. El no ve más allá de lo que yo dejo ver.
Nadie ve más allá.
Pero el no sabe lo que está viendo…
Vé a una chica bien vestida, tacones y gabardina. Ve a una chica bien escuchar música y tararear, y tocar con los dedos un teclado imaginario siguiendo la melodía de una canción de rock.
Ve a una chica bien, tras la que se intuye una adolescente roquera.
Pero lo que no ve es lo que se intuye tras la adolescente roquera. El ve lo que yo quiero que vea. Y no quiero que vea las cicatrices en los brazos, ni las lagrimas por dentro. No quiero que vea la inseguridad que me guía.
El cierra los ojos, yo miro la puerta, alguien se acerca a mi, demasiado, me encojo en mi asiento y de pronto el está mirando, y por un segundo el ve en mis ojos y mi gesto la debilidad. Y por un segundo finjo que le importo. Por un segundo finjo que le importo lo suficiente para preocuparse por mi inseguridad.
Pero el cierra los ojos, y me doy cuenta de que en realidad no le importo. El no ve más allá de lo que yo dejo ver.
Nadie ve más allá.
viernes, 5 de febrero de 2016
Un nuevo dolor
He
descubierto un nuevo dolor. Este dolor será mi nuevo interruptor.
Es el
dolor del sexo brutal.
Es un
dolor peligroso porque es placentero…
Ese
dolor tan dentro de mi cuerpo cuando un
desconocido me embiste a lo bestia, como queriendo romperme. Cuando su polla me
golpea tan dentro que siento dolor hasta en la piel. Cuando creo que voy a
romperme y el sigue empujando violentamente. Cuando se que no puedo más pero
aprieto los dientes y pido aún más.
Es el
dolor cuando me agarra del cuello, cuando aprieta, cuando me asfixia, cuando me
impide respirar, cuando me sigue embistiendo y agarrando hasta que todo empieza
a volverse negro, y justo cuando se me van a cerrar los ojos me suelta y esa
bocanada de aire me provoca una sacudida.
Es el
dolor cuando me tira del pelo mientras me empuja contra la pared. Cuando el
frio me hiela y la pared me araña el cuerpo, mientras sigue embistiendo dentro
de mí y golpeando fuerte.
Es el
dolor de esas manos apretando tanto mis pechos, mi cuerpo que me hace querer
gritar… pero me encuentro amordazada.
Es el
dolor de que cuando se acaba… solo quiero más.
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